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¡Qué fácil es echar la culpa a los demás!

Las declaraciones de la ministra de Trabajo y la directora del SEPE de Asturias culpando a las empresas y asesorías de los retrasos en el cobro de las prestaciones por desempleo derivadas de ERTE son una mezcla de ignorancia y mala fe que merecen respuesta contundente por parte de los colegios profesionales implicados, vía que ha iniciado el Colegio de Titulados Mercantiles y Empresariales de Asturias.

Mala fe por parte de una persona que parece que ha ejercido profesionalmente como asesora laboral; ignorancia por parte de otra que, supongo, antes de ocupar una silla directiva en la Administración del Estado habrá afrontado la atención personal requerida por un servicio que, al menos en teoría, requiere un cuidado y sensibilidad que, espero haya practicado antes, pero desde luego, no ahora.

Es evidente que ha habido errores por nuestra parte, y nos señalo tanto a las empresas que debían remitirnos datos (como por ejemplo los teléfonos de los trabajadores), como a los profesionales al remitir los datos, pero, ¡por el amor de Dios!, y sin referirme al agotador trabajo que hemos debido afrontar a partir del 14 de marzo. ¿Por qué no hablan ustedes de sus fallos? Por ejemplo:

– Falta de comunicación entre la Administración autonómica y el SEPE, desde el simple hecho de consignar el número del ERTE.

– Bloqueo constante de los teóricos teléfonos de atención, que o bien comunicaban o bien se cortaban directamente.

– Tardanza en actualizar la página web del SEPE con las instrucciones referidas al ERTE.

– Mal empleo de los medios personales de la propia Administración. Efectivamente, había funcionarios de otros departamentos (como Estadística) que, teletrabajando y telefoneando, servían de apoyo; por cierto, quiero citar explícitamente a una persona con la que me ha tocado relacionarme para la corrección de errores y que ha demostrado su sensibilidad y dedicación: Manuel Barba. Pero, ¿dónde estaban el resto de funcionarios de la Administración que, con sus servicios cerrados, no tenía nada que hacer? ¿Por qué no se desarrolló su colaboración?

– Instrucciones cambiantes y contradictorias sobre el envío de certificados, nombre de los mismos y direcciones de envío. No fue diligente la habilitación de correos específicos del SEPE para el envío de los certificados colectivos, y la utilización del Registro General de la Administración provocaba la caída de la página y el bloqueo del envío de documentación.

En definitiva, en lo que se refiere a la actuación de la Administración ceñida a los ERTE, dado que en la cabeza han estado incompetentes, dependemos del buen hacer, la honradez, el sacrificio y la profesionalidad de los funcionarios (como el anteriormente citado de forma personal) que trabajan bien, son honrados, sacrificados y profesionales; evidentemente, no todos, que, por lo demás, no están acostumbrados a trabajar bajo presión como sí lo hacemos los asesores.

31 de Mayo del 2020 – José Luis Lafuente Suárez (Oviedo) | Vía LNE